

CARLOS RAMOS: REANIMADO POR DERECHO PROPIO
«Me dicen que soy un milagro médico, pero prefiero pensar que soy un superviviente con muy mala leche y mucho Metal en las venas. Tras 12 años de lucha contra el cáncer y un autotrasplante de células madre que casi me manda al otro barrio, aquí sigo. No escribo para ganar premios ni para caer bien a los puristas; escribo porque la muerte parpadeó primero y ahora me toca a mí contar la historia. Si buscas literatura de bufanda, sigue buscando. Si buscas tralla, verdad y la banda sonora de una invasión celular, bienvenido a mi mundo.»
Mi biografía no se resume en talleres literarios ni en diplomas vacíos, sino en informes médicos y en esas noches de insomnio donde el único cable a tierra era el rostro de mi familia. Tras mirar a la oscuridad de frente en una cama de hospital, comprendí que no tengo tiempo para las poses de «escritor serio» ni para pedir permiso a quienes nunca han sentido el miedo de no volver a abrazar a los suyos. Escribo porque el silencio no me sirve; lo que viví dejó una marca, y desde esa grieta convierto la memoria y la quimio en historias que no piden perdón. No busco el aplauso de los expertos, sino que mis palabras te golpeen tan fuerte como la vida me golpeó a mí.
He creado mi propio universo —desde el Código SANCHO hasta el terror más aséptico— porque las editoriales convencionales tienen miedo a lo que no pueden domesticar. No necesito su aprobación; tengo a mi Horda. Soy el Zombi Líder de mi propia historia, y si has llegado hasta aquí, es porque tú también estás harto de los cuentos de hadas.
«Ficción nacida de la herida»
Me rechazaron porque mis tramas no encajaban en sus moldes de cristal. Mientras el sector buscaba historias amables, yo extraía mi narrativa de la quimio y del aislamiento, transformando el miedo real en Zombis con jilorio, Terror aséptico y Fantasía oscura. Mi literatura no es un ejercicio de estilo; es el botín de guerra de quien ha vuelto del borde para contar lo que otros no se atreven a imaginar.
Aquí no hay rellenos ni concesiones al mercado. Encontrarás el pulso de un superviviente que escribe con la urgencia de quien sabe que el tiempo no se regala. Si buscas la elegancia vacía de las sagas de siempre, sigue navegando; si buscas historias que muerdan y dejen cicatriz, elige tu veneno y entra en la horda. Mi ficción no pide permiso.
«Lo que suena en la oscuridad»
Estas no son melodías para acompañar el silencio, sino el rugido de Heavy, Power e Industrial que me mantuvo despierto cuando las luces del hospital se apagaban. Mientras otros buscaban sonidos complacientes, yo compuse desde la quimio y el aislamiento, usando cada subgénero del metal para traducir un estado diferente de mi lucha: desde la rabia mecánica de lo industrial hasta la épica del power metal que se niega a la derrota. Es el eco sonoro de mis novelas y el grito de la horda; el pulso acelerado de quien se niega a rendirse y prefiere la crudeza de la distorsión antes que el silencio de quienes le miraron por encima del hombro. Si buscas música de fondo, apaga el reproductor; si buscas el estruendo de la supervivencia real, manda un email y te envío el QR…si te atreves.
© 2025 CR — Proyecto bajo la dirección creativa de Carlos Ramos. Todos los derechos reservados.
«Si has llegado hasta aquí, ya sabes que no vendo humo. Si tienes breva, entra; si no, mejor quédate en la luz.»
«Si quieres decir algo, hazlo sin rodeos. Escríbeme. Lo demás es solo tu mente. O no.»



















